miércoles, 18 de enero de 2012

18 de julio, 2011

Hoy, bueno, ahora mismo estoy en el avión en dirección a Binidalí. Tan solo dura media horita, ahora estamos arriba. Acaba de apagarse la luz del cinturón, es decir, puedo abrir la mesita de la silla de delante, y por eso estoy escribiendo esto.

Te cuento, esto no va a ser para nada un diario, va a ser un dietario, que es casi lo mismo pero no hace falta escribirlo cada día. Voy a hacerlo por dos motivos: el primero, porque a mí se me olvidan las cosas y así cuando sea mayor podré recordar los buenos momentos, porque dicen que ahora estoy en la mejor etapa de la vida; y el segundo va relacionado con el primero, como se me olvidan las cosas y a veces me da pereza hacer otras, pues prefiero escribir un dietario, así solo escribo lo más importante o cuando me acuerde.
Estamos sobrevolando el mar. Agua azul, no hay olas, no hay nubes, no hace viento…un día perfecto para ir a visitar a la familia y a los amigos a otra isla. Me pregunto si todo seguirá igual, supongo que sí. Es todo tan perfecto, fuera hay una brisa calentita, típica mediterránea. Es genial. Ya se ve Menorca, dentro de poco aterrizaremos. Estoy impaciente, tengo ganas de verlos a todos, con algunos he mantenido contacto durante el invierno, pero con algunos no tanto.

-¿Quiere tomar algo? Tenemos agua, refrescos, zumos... –se dirige a mí la azafata con el carrito de bebidas.
-Claro, zumo de melocotón, gracias – me pone el vaso con su contenido encima de la mesita de al lado, con una servilleta, una bolsita de frutos secos y una toallita, y continúa con los demás pasajeros.

Sí, viajo sola, pero no es la primera vez, aunque estoy nerviosa cómo si lo fuera. El año pasado también fui allí mismo, porque mis primas tienen una casa en ese pequeño pueblo. Espero que este año no me pierdan la maleta como el año anterior. Me gustó mucho ir, y más aún, volver. Y te preguntarás ¿seguro que es solo por la familia? No, la verdad es que no. Voy más por los amigos, como he dicho anteriormente, los añoro. ¿Y solo por los amigos? Estarás pensando. Sí, tienes razón, hay un chico con el que he hablado mucho este invierno, me parece muy simpático y muy majo, pero el verano pasado casi no nos conocíamos y hemos chateado y siento que ahora nos conocemos más. Es muy gracioso y, sobretodo, tiene mucha paciencia, porque siempre se la juegan y se ríen de él y siempre están pendientes de él. No es lo que estás pensando, no es un pringado, es un chico muy interesante y los chavales… para ellos es un crack, pero siempre quieren saber su vida, como si no pudiera tener ningún secreto… es que no me sé expresar. Aunque claro, en ese pueblo pequeñito, todos se conocen, todos se saben la vida de todos. Son como una gran familia. La verdad es que me siento un poco acoplada, al venir de otro sitio, de otra isla… pero creo que me he integrado bastante, y que empiezo a formar parte de ella. O eso espero, ya que me sé casi toda la vida de casi todos, me han contado muchas cosas. Me gusta ese sitio, chicos de todas las edades se juntan para pasar un verano increíble y se lo pasan súper bien. Se pelean, se quieren, juegan, pescan, van en bici… lo normal en todas las familias. Me gusta ese ambiente, al menos no tengo que quedarme todo el verano en casa de los abuelos, en su pueblo donde no conozco a nadie. Aquí he hecho amigos, gracias a mis primas, al principio me daba vergüenza pero, después de dos años, creo que me he ganado un pequeño sitio.

Me siento bien. Ya estamos a punto de aterrizar, porque la señal del cinturón ha vuelto a encenderse, la azafata ha pasado a recoger los vasos y me ha dicho que tengo que cerrar la mesita, así que tengo el cuaderno apoyado en las piernas. De todas maneras voy a parar hasta llegar que si no luego me mareo.

Ahora estoy en el coche de camino hacia allí, tengo la maleta y todas mis pertinencias. El viento que entra por la ventanilla del coche me despeina un poco, pero me da igual, estoy impaciente por llegar. Me pregunto cuál será su reacción, ya que no le dije a nadie que venía. Espero que sea buena. Con mi tía en el coche no sale gran tema de conversación, no sé nunca de qué hablar con ella.

-¿Qué tal el viaje? ¿Se ha movido mucho? –me pregunta.

-Bien, no hace mucho viento.

Silencio.

-¿Qué estás escribiendo?

-¡Ah! Me he propuesto hacer un dietario. Como el año pasado lo pasé tan bien, me gustaría escribir lo que más me guste, lo que haga, lo que me pase…

-Un dietario es como un diario ¿no?

-Sí, pero no hace falta escribirlo todos los días, porque a veces se me olvida, y así solo escribo cuando me pasa algo interesante o me como el coco con alguna de mis paranoias –le digo sonriendo.

-Es una buena idea. Y qué, ¿ya saben que vienen?

-No, bueno, no por parte mía.
-Bueno, de todas maneras se alegrarán de verte.

-Eso espero –le digo y me giro hacia la ventana para mirar el paisaje, ella entiende que no quiero hablar más y para de hacerme preguntas.

¡Qué bonito paisaje! Recuerdo estas curvas de la carretera, esos molinos tan altos, esas señales… me traen buenos recuerdos, de un verano inolvidable. Espero que este sea mejor, aunque parezca muy difícil. Ya estamos llegando. Las once y media de la mañana, buena hora para ir a hacer una pequeña visita a los chavales. Apuesto a que están en el muelle, hablando y comiendo pipas.

Hemos llegado a la casa, cojo la maleta y subo las escaleras para ir a dejarla en la habitación. Mi tía me ha dicho que no es la individual, o sea, que dormiré con Marina, porque resulta que Juana tiene novio y se pasa casi todo el verano con él, así que voy a dormir con Marinita. Bueno, es con quien tengo más confianza, así que está bien.

Ya llevo el bañador, así que le digo a mi tía que voy a verles un ratito, que vuelvo dentro de un rato para ayudarla con la comida. Me dice que de acuerdo, que no me preocupe, que tranquila y que disfrute, que estoy de vacaciones. ¡Qué enrollada que es! Es genial.

No tengo mucho tiempo, tenemos que ir a dormir, pero le he pedido un ratito a Marina para terminar de escribir el día de hoy.

Te cuento, he ido al muelle y estaban todos. Han venido a abrazarme y a darme besos y me decían que no me esperaban, y yo les he dicho que había venido para las fiestas, que no me las perdería por nada, que si las del año pasado fueron geniales, este año mejor. Y así como he terminado de hablar y saludar a todo el mundo, va Dani y me tira al agua, con ropa y todo. Y luego se han metido todos conmigo. Me he sentido querida, ha sido muy guay. El agua estaba bastante fría para estar en pleno verano y en pleno calentamiento global. Luego he ido a ducharme para ir a comer. Después de haber limpiado los platos y recogido la mesa y todo ese cuento, he subido a casa de las primas, que hasta que me vaya, también será mi casa. Porque hemos comido en casa de sus abuelos, comido y cenado, como cada día lo haremos, como el año pasado. Ya en casa de mis primas casa, ponemos la tele, cualquier canal, porque lo que hacemos es jugar con la Nintendo DS, que ella la tiene nueva y nos hemos  viciado a Mario Karts. Luego han venido los chicos, pero los de su edad, con sus Nintendos y nos hemos conectado todos. Más tarde hemos ido a la playa, a pasear y a jugar a fútbol. Por la noche a cenar y después hemos salido para concluir el día y despedirnos hasta el día siguiente. Ha estado muy bien para ser el primer día. Bueno, es básicamente lo mismo que hice el año pasado, lo que ahora los conozco más y tengo más de qué hablar con ellos. Supongo que mañana más de lo mismo, pero me encanta. Bueno pues, ¡¡buenas noches!!